No queda nada más que la vastedad del vacío
cuando se acaban los interrogantes.
Presiento el canto invisible del viento
con el alma en stand bye
tierno licor de invierno
en la cúspide de la noche
febrero muere en su fase lunar
con adulterio de ninfas con los hijos de la tierra
respiro un extraño velo de plegarias
como voces en la oscuridad
me duelen todas las fronteras
todas las manos
todos los labios
y los corazones de este mundo
se derrama esta copa
en la quietud de mi caos